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Jueves 18 de Diciembre del 2025
El que venciere. Apocalipsis 21, encierra 27 versos y lo podemos separar en dos secciones:
1. (v1-8) Cielo y tierra nueva. La nueva Jerusalén.
2. (v9-27) La esposa del Cordero; la nueva Jerusalén.
El (Dr. Baruch Korman) dice: “Si Dios se está moviendo en tu vida, experimentarás cambios, experimentarás cambios de justicia que harán que tu vida refleje más la voluntad de Dios. Y el cambio final que Dios hará en su creación es un reino.” Este reino se desarrollarán en dos etapas:
1. El reino milenial. (Dónde el Mesías de Dios, el León de Juda reinará 1000 años, desde la ciudad santa, Jerusalén) Después de los 1000 años habra otro elemento de juicio y entonces vendrá la etapa final.
2. La nueva Jerusalén. (En Isaías 2:3 final lo vemos profetizado de esta forma estos dos etapas y las características del mismo “Porque de Sion saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Jehová.”; Jesús enseña en Mt 5:17-18 “No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir. Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido.”)
Apocalipsis 21, comienza describiendo la nueva Jerusalén, veamos:
* (v1-2) “Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más. Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido.”
El que venciere. Si le preguntaras a un rabino, a un doctor de la ley, ¿Cuál es el máximo deseo de Dios? El te respondería “Una habitación en el mundo interior” Dios siempre ha deseado relacionarse con su creación, desde Adan y Eva en el huerto del Eden, aún con Caín antes y después de haber matado a su hermano Abel. Y el verso tres nos enseña esto, observemos:
* (v3) “Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios.”
El que venciere. Tendrá este obsequio, este regalo de Dios, de estar allí, de participar, de disfrutar la nueva Jerusalén y de su presencia. El “Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.” (v4). ¿Hasta cuando vas a retener las primeras cosas? ¿Hasta cuándo vas a estar desaprobando las pruebas? (V+ Santiago 1:12-15) Para de errar, Santiago nos dice:
* (St 1:16-18) “Amados hermanos míos, no erréis. Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación. Él, de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas.”
El que venciere. Verá todas las cosas nuevas (V+ v5), será saciado su sed gratuitamente (V+ v6); llevándonos así al texto del tema de esta mañana:
* (v7) “El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo.”
Y esta sección (s1, v1-8) termina claramente declarando quienes son los que no vencen y su final:
* (v8) “Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.”
El que venciere. Tiene mucho que ganar y nada que perder. Dios te bendiga es mi deseo. Apocalipsis 21:7