“Pero los hijos de Israel cometieron una prevaricación en cuanto al anatema; porque Acán hijo de Carmi, hijo de Zabdi, hijo de Zera, de la tribu de Judá, tomó del anatema; y la ira de Jehová se encendió contra los hijos de Israel.” (Josué 7:1)
No tomes lo que Dios no te ha dado. Muchas veces pensamos que tomar lo que queremos, lo que codiciamos, lo que escondemos no tiene consecuencias. Así pensó Acán (V+ v10-21). Y Dios abandonó a Israel, Dios abandonó a todo un pueblo (V+ v10-12) por el pecado de un hombre al luchar contra el enemigo Hai, y murieron 37 hombres (V+ v5) “por lo cual el corazón del pueblo desfalleció y vino a ser como agua” (v5b), solo por el pecado de uno y aún más su familia entera fue quemada y apedreada junto con él, en el Valle de Acor (V+ v24-26) por la prevaricación de Acán, por su pecado, por quebrar el pacto de Dios, por tomar, hurtar y esconder lo que Dios dijo que no tomaran.
Tu pecado tiene consecuencias, y tu obediencia a Dios también. Sigue las palabras del Eterno, y verás al Todopoderoso luchar junto a ti. Tendrás victorias en cada unas de las batallas. En vez de ver muerte, tendrás y verás vida. Evita, que tu y otros caigan por tu pecado andando por el buen camino, por aquel que te lleva a la luz y no a la ira de Dios. Recuerda que lo que hagas hoy, tiene repercusión. Mira lo que dice el Salmos:
* (Sal 37:27-28) “Apártate del mal, y haz el bien, Y vivirás para siempre. Porque Jehová ama la rectitud, Y no desampara a sus santos. Para siempre serán guardados; Mas la descendencia de los impíos será destruida.”
No tomes lo que Dios no te ha dado. Se obediente. No despiertes, ni enciendas la ira de Dios, más busca su favor y su misericordia para contigo y tu familia. Dios te bendiga es mi deseo. Josué 7:1